Las Brigadas de Craso

Considerando desde los orígenes del Mundo, como uno de los elementos que forman la materia, el “fuego” fue para los seres primitivos símbolo de lo sobre natural, de la furia desatada de los DIOSES y purificador absoluto.

Cuando el hombre logra su gran triunfo al transformarlo en el centro de su hogar, en calor permanente y en arma contra las bestias, el fuego da paso a una de las grandes revoluciones de la historia: El concepto de hogar y modificaciones alimenticias para el ser humano.

Pero este elemento desatado, liberado a su albedrío por el hombre, será desde entonces uno de sus más peligrosos enemigos.

Así como la historia no guarda el nombre del Homo Sapiens que logro utilizar para su beneficio, el fuego, tampoco conserva el de aquel primer BOMBERO, prehistórico que triunfó sobre el apagándolo.

Los primeros antecedentes de una organización de hombres para combatir los incendios, la encontramos en ROMA.  El año 70 A.C., un gigantesco incendio casi destruye la ciudad y escuchando las lamentaciones populares, un aristócrata romano MARCO LICINIO CRASO, crea una Brigada Bomberil, formada por sus esclavos, para combatir los incendios.

Tan loable iniciativa, sin embargo, fue transformada por CRASO, en un lucrativo negocio.  Instalaba vigías que, al divisar una humareda, avisaba a su amo, quién acudía al lugar del siniestro y después de dialogar con el dueño de la propiedad, este debía vender a precio irrisorio su propiedad a CRASO ò pagar una elevada suma por sus servicios bomberiles y sólo entonces CRASO, ordenaba el ataque contra el fuego.

CRASO, falleció el año 53 A.C., convertido en uno de los personajes más odiado, pero, el más rico de Roma.

Por cierto, este Jefe Bomberil y sus Brigadas Romanas, NO PASABAN LAS APRETURAS ECONOMICAS DE NUESTRA INSTITUCION.

Posteriormente, el año 26 A.C., el joven MARCO IGNACIO RUFO, revivió las brigadas con la diferencia que estas no cobraban por sus servicios.  Gracias a su dedicación llegó a ocupar altos cargos edilicios, pero, combatido y acusado de aprovecharse de sus brigadas para sobresalir, debió renunciar a sus cargos y abandonar sus Compañías de Bomberos.  Así al morir RUFO, desapareció el intento de dar a Roma, una organización bomberil.

Al asumir CESAR AUGUSTO, como primer emperador de Roma, creó en el imperio una organización formada por Siete Regiones con Cohortes de 2.000 hombres cada una, de tal manera que 14.000 hombres velaban por la seguridad del Imperio.  De estas Cohortes romanas un elemento que aún perdura entre los bomberos, es el modelo de casco con su alta cimera, cubrenuca y visera.

Desaparecido el Imperio Romano, las naciones europeas tomaron como modelo este sistema, reemplazándolo por Compañías, casi todas a cargo de los Municipios, excepto España, que nunca contó con una verdadera organización bomberil, dejando a cargo de los “serenos”, la vigilancia y el trabajo de apagar los incendios, sistema que, por lógica llegó a la América Hispana de la Conquista y Colonia.

El Emperador Napoleón Bonaparte, fue de los gobernantes europeos que tuvo una especial preocupación por crear Compañía de Bomberos, dotando a sus ejércitos de las llamadas unidades “Sapeaurs Pompiers”, denominación que aún conservan los bomberos franceses.

Siempre han sido las catástrofes las que hacen despertar a los hombres y buscan las soluciones a futuro.  Así es como han nacidos los Cuerpo de Bomberos, en todos los países y tanto el nuestro como nuestra ciudad de Rancagua en particular son un vivo ejemplo de ello.

 

Actualizado (Martes, 29 de Junio de 2010 18:02)

 
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